Entre los muros de Tekik de Regil
La arquitectura, los jardines y la luz de Tekik de Regil acompañaron la boda de Maribel y Humberto. Me gusta que el lugar tenga presencia en las fotografías: las columnas, los murales y los árboles ayudan a recordar dónde sucedió todo, mientras las personas dan sentido a cada espacio.




Antes de encontrarse
La historia empezó en los preparativos. Una carta entre las manos de Maribel, la luz junto a la ventana y la cercanía de su mamá. Con Humberto, los últimos ajustes del traje y el abrazo con su papá. Son gestos pequeños que merecen tiempo y atención: ahí comienza a sentirse la boda.








El abrazo antes del sí
Antes de encontrarse con Humberto, Maribel compartió un momento con su papá. La carta, la espera y el abrazo forman una pequeña historia dentro de la boda. Después llegó el encuentro de la pareja: miradas, sonrisas y manos que se buscan, con los murales de la hacienda alrededor.







Un momento para ellos
Recorrimos algunos rincones de la hacienda. En las fotografías conviven la cercanía y el paisaje: el velo, las manos, una mirada y, después, la amplitud de los jardines y los arcos. Me interesa que la sesión conserve algo de cómo son juntos y de cómo se siente estar ahí.





La gente que hace propia una boda
Los retratos de familia tienen su lugar, pero también los abrazos y las risas entre una fotografía y otra. La boda se vuelve más personal cuando miramos a quienes acompañan a los novios. Esas relaciones hacen que las imágenes signifiquen mucho más que una celebración bonita.





Sí, contigo
En la ceremonia, mi atención se mueve entre la pareja y sus familias. La entrada, las manos, los anillos y las miradas de quienes escuchan cuentan distintas partes del mismo momento. Después, la salida devuelve el movimiento: llegan los aplausos y ese beso que prolonga la alegría.











La mesa está puesta
El montaje merece una pausa en el relato. Las flores, las mesas y la luz de la recepción transformaron el ambiente de la hacienda. La charcutería y el cóctel reunieron a los invitados entre conversaciones y abrazos, antes de pasar a la celebración de la noche.








Una noche para estar juntos
La entrada de Maribel y Humberto entre bengalas abrió otra etapa de la celebración. La emoción de los bailes con sus papás dio paso al baile de la pareja. Luego llegaron los destellos y el confeti: un cambio de ritmo que también cambia la manera de fotografiar.









Hasta que la noche nos encuentre
En la pista busco alegría, cercanía y movimiento. Las fotografías se vuelven más espontáneas: un abrazo en medio de la música, una carcajada, los amigos alrededor. Quiero que al volver a verlas también se recuerde la energía de haber estado juntos.











